Mi primera novela: Negro Sobre Negro

En un futuro no muy lejano, la crisis mundial de la deuda aumenta sus implicaciones en la sociedad del s. XXI. Pero no todo el mundo sufre sus consecuencias. Las organizaciones mafiosas luchan por el control tanto en los barrios, como por lo que queda de la política en el área metropolitana de Barcelona, y en todo el globo…

Esta es la introducción de mi primera novela, una historia de mafias, corrupción, espionaje y amor en un mundo sumido en la crisis económica…

Capítulo 1

Las cuatro fichas de color negro que su amigo Charlie había puesto sobre sobre la mesa retumbaban en su cabeza. Negras de diez euros cada una. Diez por cuatro que hacen cuarenta. Cuarenta euros para ver sus cartas. Sobre la mesa había un diez, una jota y una qu, todo del mismo palo, picas. John tenía un full house de diez y qus, dos qus en sus manos que ligaba con con el diez de corazones que también se encontraba encima de la mesa. Si Charlie llevaba en sus manos el as y la ka de picas, lo perdía todo; escalera real. Reventaba la mano, y la partida también. Si Charlie tenía el as y la ka de otro palo, era algo suficientemente bueno como para hacer una apuesta alta, pero no para superarlo, pensaba John, pues el full gana a una escalera normal. En este caso reventaba él, y compensaba lo que había perdido antes. No. No puedo pensar en las partidas anteriores, reflexionó John. No puedo dejarme llevar por el deseo de venganza, porque normalmente gana él. Cada mano es única, y ésta la tengo que estudiar objetivamente en sí misma. Sus gestos, la manera en que dejaba las fichas sobre la mesa, la mirada… era audaz y confiada, ¿o por contra le costaba mirar a los ojos? Simulaba timidez, ¿o era fruto de su inseguridad? Una timidez forzada se puede puede percibir por unos movimientos más amplios y seguros, aunque esquive la mirada. Si es forzada es que quiere que me lance. Entonces tiene la real. O tiene una escalera simple pero cree que me gana, claro. Yo he procurado de no mostrar que tenia las qus en mano. Si lo he hecho bien y él está simulando, puede ser que tenga una cosa u otra. Si lo he hecho mal es que tiene la real. El tiempo pasa, y él está simulando inseguridad. Esto no es un farol. Aunque creo que tiene la escalera normal. Mi mirada penetrante y mi sonrisa le están poniendo nervioso de verdad. Está recordando ahora, que hay cosas más buenas que una simple escalera. Voy. Igualo la apuesta. Cuatro fichas negras más encima de la mesa. John las coloca una a una suavemente, mientras sonríe a su amigo Charlie, que cuando se ha igualado la apuesta se precipita mostrando sus cartas en un grito.
—¡Escalera! —John veía como la pupila de Charlie se iba haciendo pequeña ante su sonrisa burlona. Ahora lo estaba entendiendo… pero ya era demasiado tarde.
—¡Full!
—¡Mierda!
Charlie se levantó bruscamente de la silla liberando su rabia en toda la estancia, cortando la nube de tabaco que había emponzoñado su pésima mano.
—¡Mierda! ¡Lo sabía! ¡Qué cabrón! ¡Me saca un full!
—¡Sí! —John tampoco escondió su emoción contenida y chilló apretando el puño, lanzando la silla hacia atrás que caía estruendosamente por el golpe que le había dado al levantarse.
—¡Toma ya! Te lo debía. ¡Yiiiihaaa! ¡Te lo debía! ¡Tienes siempre una potra que no te la aguantas! Con esto recupero lo que me has ganado durante la última semana…
En el otro lado de la mesa, Charlie sostenía su cabeza deprimida con una mano.
—¿Unos Whiskys? —Ofreció Ivan, que disfrutaba de lo lindo observando la partida desde el exterior. Él, Marc y Enric habían gozado de aquella mano de la que se habían descabalgado en el inicio. Ahora reían mientras intentaban reconfortar al derrotado Charlie con palmaditas en su espalda. Era un jueves por la noche, y estaban en el piso que compartían tres viejos amigos en las afueras de Sant Climent del Llobregat; el cinturón industrial de Barcelona. Era difícil independizarse a los veinte años, pero ellos compartían piso y alternaban como podían sus estudios con el trabajo para poder pagar aquel alquiler, el campo base de su libertad.

 

Publicado el 10/01/2014 en Negro Sobre Negro, Relatos y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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