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¿Por qué las editoriales no quisieron publicar La Conjura de los Necios?

La Conjura de los Necios es la obra maestra del escritor estadounidense John Kennedy Toole. En este post voy a realizar un análisis de las delicadas circunstancias que rodearon al escritor y su obra. No pretendo hacer un repaso enciclopédico del asunto. Para esto está la wikipedia con un artículo detallado con su vida y obra.

En este post voy a interpretar los hechos conocidos, y a dar mi opinión de lo que ocurrió entre bambalinas, aquello que difícilmente se puede probar por artículos en la prensa o por el testimonio de otras personas implicadas en el caso.

Para quien no conozca nada del autor y su obra, solo hay que decir lo siguiente: al finalizar su obra maestra, no encontró ninguna editorial que estuviese dispuesta a publicarla, y terminó suicidándose tras un periodo de depresión y crisis personal. Doce años más tarde, su madre consigue al fin que un pequeño editor la publique, e inmediatamente obtiene un éxito abrumador.

La Conjura de los Necios se escribe en los años sesenta en Estados Unidos. Al finalizar la segunda guerra mundial, se disputan el control del globo terráqueo la URSS y América del Norte en el periodo conocido como la Guerra Fría. Estados Unidos, aún defendiendo el principio de libertad de expresión y de prensa que lo diferencia teóricamente del modelo Stalinista de la URSS, empieza la caza de brujas a los artistas llamados comunistas por considerarlos antipatriotas(ver macarthismo en la wikipedia). Evidentemente, este proceso en la práctica se usa para silenciar las voces que van en contra de la mentalidad tradicional y puritana de los Estados Unidos. Ahora vamos a ver qué nos encontramos en La Conjura de los Necios:

En clave de humor, nos encontramos con un personaje detestable(Ignatius), que emprende una cruzada personal y alocada para cambiar la sociedad, la que él considera que se ha pervertido y navega en un insoportable nihilismo.

Bien. Está en clave de humor, y el lector se ríe de las bobadas de Ignatius, de sus visiones kafkianas, y de su loca cruzada. Pero la interacción con los distintos personajes en la trama nos muestra, usando personajes altamente estereotipados y identificables en nuestra sociedad, que aquí el único loco no es Ignatius. Vamos a realizar un respaso a los personajes con más carga simbólica:

Myrna Minkoff: Expareja de Ignatius, su media naranja, es una joven idealista de buena familia con contactos en el mundo del arte y la cultura, de tendencia ideológica hippie.

Gus Levy: Hereda una fabrica de pantalones, pero todavía no ha solucionado sus conflictos con su padre, lo que le provoca una aversión incontrolable el hecho de ejercer de forma responsable la dirección de la fábrica. Entonces la abandona a una serie de personajes cual más estrambótico y patético.

Sra. Levy: Mujer de Gus Levy. Ama de casa de la alta sociedad que se distrae haciendo cursos por correspondencia del psicoanális de Freud. El matrimonio no se traga mutuamente, y sus discusiones al amparo de las teorías freudianas son de lo más ácido y contundente de la novela. La Mujer entrometida que se piensa que lo sabe todo por el simple hecho de haber estudiado Freud queda retratada, al igual que la nueva religión que deviene el psicoanálisis. Sus hijas se largan de casa a la mínima ocasión.

Claude Robichaux: viudo que corteja la madre de Ignatius, pero ella es muy tímida y tiene la autoestima por los suelos por culpa de las locuras estrafalarias de su hijo. La amiga de la madre de Ignatius hace de alcahueta. El viudo tiene una buena pensión de la empresa pública de los ferrocarriles, argumento que usa la alcahueta(Santa) para emparejarlo con la madre de Ignatius. Es el típico hombre tradicional y patriota que es convencido por el macarthismo en la lucha contra el comunismo. La ácida ironía radica en que él se beneficia de una abultada pensión de una gran empresa estatal.

Lana Lee: lleva un negocio(léase prostíbulo), y vende fotografías eróticas de ella misma en la salida de los colegios.

Darlene: Puta barata que aspira a tener clase, pero ella es un poco corta y Lana le tiene que bajar sus aires de grandeza y explicarle cuatro cosas sobre el erotismo femenino.

Y me dejo muchos personajes secundarios aunque igualmente hilarantes y significativos, pero tengo que dejar algo para incentivaros a leer la novela, amigos 😉

Pero con esta breve pincelada tenemos la instantánea de la magnitud subversiva de la obra, algo que las editoriales con el miedo al macarthismo no se atrevieron a publicar, ni hasta doce años después de la muerte del autor.

¿Pero alguien se piensa que el espíritu de John Kennedy Toole murió con él?

¿Quién manda en los grupos mediáticos?

El sistema de libre mercado deja de existir cuando se crea un monopolio. Una de las tareas del gobierno que dice defender el libre mercado es la legislación y la defensa de una competencia real. Pactar precios, hacer holdings empresariales que controlen la mayoría del mercado es una manera de eliminar la libre competencia perjudicando al consumidor, que deja de poder elegir entre distintos productos o servicios según su criterio. El negocio de la información y la cultura es un sector estratégico para cualquier poder. Y con la crisis se ha evidenciado públicamente que los grandes grupos mediáticos y editoriales dependen de los bancos. Si enciendes la televisión o compras un Best Seller al uso, nunca te vas a encontrar con una crítica bien construida al sistema financiero actual. De hecho, el poder de la banca es tan grande, que ni estudiando la carrera de Ciencias Económicas podrás acceder a una crítica seria o al estudio de alternativas al sistema de Bancos Centrales y Reserva Fraccionaria.

http://www.elconfidencial.com/empresas/2014-04-22/faine-y-botin-exigen-a-lara-vender-activos-del-grupo-planeta-por-su-elevada-deuda_119143/

http://www.larazon.es/detalle_hemeroteca/noticias/LA_RAZON_370009/9992-vocento-dispara-su-deuda-hasta-120-millones-y-aumenta-sus-perdidas#.Ttt1CrmRtSMH6sg

http://www.lanacion.com.ar/1646950-prisa-la-editora-de-el-pais-renegocio-su-deuda-y-preve-vender-activos-en-television

Relato Cristo sobre patines de Charles Bukowski:

(…)
   —Entra —dijo Mason. Era Monster Chonjacki, barbudo, dos metros veinte de altura y 180 kilos. Chonjacki apestaba. Empezó a llover. Se podía oír un camión de carga pasando por debajo la ventana. Eran realmente 24 camiones yendo hacia el Norte. Chonjacki seguía apestando. Era la estrella de los Yellowjacketts, uno de los mejores patinadores a ambos lados del Mississippi, a 25 metros a cada lado.
   —Siéntate —dijo Mason.
   —No hay sillas —dijo Chonjacki.
   —Déjale la silla, Cliff.
   El vicepresidente se levantó lentamente, dando toda la impresión de un hombre que va a tirarse un pedo, no lo hizo y fue a apoyarse contra la gruesa ventana amarilla, observando a la lluvia golpear en el cristal. Chonjacki se sentó, bajó la cabeza, cogió y se encendió un Pall Mall. Sin filtro. Mason se inclinó por encima del escritorio.
   —Eres un ignorante hijo de puta.
   —¡Eh, espere un momento!
   —¿Quieres ser un héroe, eh, hijito? Te excitas cuando niñitas sin un solo pelo en sus coños corean tu nombre?
(…)
   —Esto, nene, es un negocio, no un deporte. No creemos en gente que haga daño. ¿Me explico bien?
   Chonjacki estaba allí sentado, escuchando la lluvia. Se preguntaba si su coche iba a arrancar. Siempre tenía problemas para arrancar su coche en días de lluvia. De todos modos, era un buen coche.
   —Te he preguntado, nene, si me he expresado bien.
   —Oh, sí, sí…
   —Dos costillas partidas. Dos de las costillas de Sonny Wellborne partidas. Es nuestro mejor jugador.
   —¡Espere! Él juega para los Vultures. ¿Cómo puede ser nuestro mejor jugador? Wellborne juega para los Vultures.
   —¡Gilipollas! ¡Nosotros llevamos a los Vultures!
   —¿Que llevan a los Vultures?
   —Sí, lameculos. Y a los Angels y a los Coyotes y a los Cannibals, y a cualquier otro maldito equipo de la Liga, son todos de nuestra propiedad, todos esos chicos…
   —Cristo…
   —¡No, Cristo no; Cristo no tiene nada que ver con esto! Pero, espera, me has dado un idea, idiota.
   Mason se dirigió hacia Underwood, que seguía mirando la lluvia por la ventana.
   —Es algo que hay que pensar —le dijo.
   —Uh —dijo Underwood.
   —Deja de pensar en tu polla, Cliff, Piensa en esto.
   —¿En qué?
   —Cristo en patines. Tiene posibilidades ilimitadas.
   —Sí. Sí. Podemos enfrentarle con el diablo.
   —Eso es bueno. Sí, el diablo.
   —Podemos incluso hacer algo con la Cruz.
   —¿La Cruz? No, ya hay bastante tomate.
   Mason se volvió hacia Chonjacki. Chonjacki seguía allí. Se sorprendió de verle. Si se hubiera encontrado con un mono allí sentado, se hubiera sorprendido menos. Mason había visto muchas cosas. Pero no era un mono, era Chonjacki. Deber, deber… todo por el alquiler, un pedazo ocasional de culo y un entierro en el campo. Los perros tienen pulgas, y los hombres problemas.
   —Chonjacki —dijo—, por favor, déjame que te explique algo. ¿Me escuchas? ¿Eres capaz de escuchar?
   —Estoy escuchando.
   —Esto es un negocio. Trabajamos cinco noches a la semana. Salimos en televisión. Alimentamos familias. Pagamos impuestos. Votamos. Compramos papeletas de los jodidos policías como cualquier otro. Sufrimos dolor de muelas, insomnio, enfermedades venéreas. Nos gusta celebrar la Navidad y el Año Nuevo como todo el mundo. ¿Entiendes?
   —Sí.
   —Incluso, a veces, nos deprimimos. Somos humanos. Yo incluso, a veces me deprimo. Algunas veces me siento como si llorara en medio de la noche. Tan cierto como el infierno que me sentí llorar la pasada noche cuando le rompiste dos costillas a Wellborn…
   —¡Me estaba puteando, señor Mason!
   —Chonjacki, Wellborn no tocaría un pelo del codo izquierdo de tu abuela. Él lee a Sócrates, Robert Duncan y W.H. Auden. Ha estado en la Liga cinco años y no ha causado el suficiente daño físico para molestar siquiera a una vieja beata…
   —Me estaba atacando, me acosaba, me estaba gritando…
   —Oh, Cristo —dijo Mason, dulcemente. Puso su puro en el cenicero—. Hijo, no te lo he dicho. Somos una familia, una gran familia. No nos hacemos daño entre nosotros. Nos hemos conseguido la mejor audiencia subnormal de todos los deportes. Hemos reunido a la mayor masa de idiotas vivos que nos meten el dinero directamente en nuestros bolsillos. ¿Te das cuenta? Hemos sacado al clásico idiota de la lucha profesional, de Me gusta Lucy, y de George Putnam. Lo tenemos en nuestra manos, y no creemos en cualquier intento de maldad o violencia por parte de nuestros chicos. ¿Cierto, Cliff?
   —Cierto —dijo Underwood.
(…)
   —Ahora, mira, chico, aquí tenemos una regla general, que es… ¿Estás Escuchando?
   —Sí.
   —…que es: Cuando alguien en la Liga hace daño a otro jugador, queda fuera del juego, fuera de la Liga; de hecho, desaparece como jugador, entra en la lista negra de cualquier torneo en América. Y puede que en Rusia y China y Polonia también. ¿Te metes esto en la cabeza?
   —Sí.
   —Ahora vamos a dejarte pasar esto porque hemos gastado mucho tiempo y dinero en fabricarte. Eres el Mark Spitz de nuestra Liga, pero podemos barrerte igual que ellos pueden barrerle a él, si no haces exactamente lo que te digamos.
   —Sí, señor.
   —Pero eso no quiere decir que te tumbes de espaldas. Tienes que actuar violentamente sin ser violento. ¿Te enteras? El truco del espejo, el conejo fuera del sombrero, el túnel lleno de boloña. Les encanta ser engañados. No saben la verdad, pero tampoco quieren saberla, les hace sentirse desgraciados. Nosotros les hacemos felices. Y conducimos coches nuevos y mandamos a nuestros hijos al colegio. ¿Cierto?
   —Cierto.
   —Está bien, lárgate echando leches de aquí.
   Chonjacki se dispuso a marcharse.
   —Y, chico…
   —¿Sí?
   —Date un baño de vez en cuando.
   —¿Qué?
   —Bueno, a lo mejor no es de eso. ¿Usas suficiente papel higiénico cuando te limpias el culo?
   —No sé. ¿Cuánto es suficiente?
   —¿No te lo dijo nunca tu madre?
   —¿El qué?
   —Te limpias hasta que no veas más mierda.
   Chonjacki se quedó allí de pie, mirándole.
   —De acuerdo, puedes irte ahora. Y, por favor, recuerda todo lo que te he dicho.
(…)

Bukowski, El Sur de ningún Norte, 1973

 

Programa político para el siglo XXI

Todo el mundo busca una respuesta a la crisis político-económica mundial, y la gente se da cuenta que las antiguas recetas, ya sean comunismo, anarquismo, fascismo, socialismo, liberalismo, conservadurismo o neoliberalismo económico, no pueden dar respuestas al nuevo periodo global en el que ha entrado la humanidad. Con Internet y el avance de la tecnología(aviación comercial) se han diluido las fronteras de los países, pero todavía mantenemos el modelo de estado-nación que surgió en el s.XVIII.

El modelo de estado-nación se ha caracterizado hasta el momento por el expansionismo territorial. Europa conquistó el planeta, y luego surgieron las guerras entre las distintas naciones por su control: Primera Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial fue tan solo la consecuencia de la permanencia del antiguo modelo expansionista y colonialista. En el estado-nación, el modelo económico se ha caracterizado por un crecimiento exponencial desde la revolución industrial. Este crecimiento exponencial se ha podido mantener relativamente estable hasta la actualidad gracias a la expansión territorial. La economía depende de los recursos y la materia prima, y solo puede crecer si aumentamos los recursos y la materia prima(nuevos territorios). Este modelo de permanente crecimiento de la economía, necesitaba también por su parte del permanente crecimiento de la cantidad de dinero en circulación. Aquí es donde ha entrado el rol de la banca en el modelo. Bajo el estado-nación y colonialismo, se ha mantenido siempre una estrecha relación entre la banca y el estado. La banca hacía un favor al estado financiando las guerras coloniales, y el estado por su parte realizaba un favor a la banca con una legislación que permitiese la expansión monetaria(crédito) y protegía a los bancos en caso de fallida múltiple mediante el Banco Central del estado-nación concreto.

¿Pero qué sucede cuando todos los recursos disponibles del globo terráqueo ya se encuentran en la economía industrializada? Sucede que el modelo expansionista es incapaz de seguir funcionando. Pero llevamos la inercia con una legislación que fomenta la espansión exponencial del dinero en base a los créditos, y unas instituciones bancarias que continúan con los privilegios de la era colonial y expansionista. ¿Y a qué se debe la crisis actual? Pues nada más y nada menos que al agotamiento del modelo estado-nación que hemos conocido hasta la actualidad.

En épocas de crisis como la actual, salen muchos líderes con carisma que son capaces de encandilar al público con promesas agradables pero que no son viables, como por ejemplo una renta permanente solo por el hecho de ser ciudadano. Hay que enseñar a pescar, no dar peces.

La educación es parte fundamental del estado-nación. Con una educación controlada rígidamente por las instituciones del estado, evidentemente que no se va a poder cambiar el modelo de estado, porque todo el mundo sabe que hay muchos intereses en juego. Los estados-nación han explicado siempre la historia a la manera que les interesaba para justificar su existencia(la historia la escriben siempre los ganadores). El conjunto de la educación está creada para salvaguardar los intereses del estado y de los grupos de poder que hay a su alrededor. El primer paso que hay que realizar para cambiar el modelo de estado es permitir la libertad en los centros educativos, descentralizar la educación. Permitir que las escuelas, institutos de secundaria, y universidades, puedan elegir ellas su modelo sin injerencias del estado, y los padres o los alumnos puedan decidir cuál va a ser la mejor educación para ellos.

En momentos de crisis como el actual, lo que precisamente se necesita es fomentar la creatividad y la imaginación, la materia prima de los grandes inventores, descubridores, y pensadores. Esta parte de la educación que es negada sistemáticamente por los centros educativos de nuestro querido estado-nación.

Puedes firmar en este enlace para que se regulen en España los centros de educación alternativa: http://www.change.org/es/peticiones/gobierno-de-espa%C3%B1a-que-las-escuelas-de-modalidad-libres-sean-incluidas-en-el-modelo-estatal-de-educaci%C3%B3n

En este video nos explican en qué consiste el método Waldorf:

Y en este documental recibimos las opiniones de varios profesionales que exigen un cambio en el modelo educativo:

No necesariamente tenemos que estar de acuerdo con estos métodos de aprendizaje. Lo que aquí se defiende es el principio de libertad para poder elegir, que también incluye el respeto a que existan escuelas católicas, islámicas o judías.

Philip K. Dick II

En su novela El hombre en el castillo, Philip K. Dick nos presenta un mundo paralelo, otra realidad que se ha bifurcado de la conocida por todos nosotros, a partir de la Segunda Guerra Mundial. En su novela ganan los nazis y los japoneses, es decir, el fascismo. Es un ejercicio de ficción, una ucronía, es el nombre técnico que recibe este tipo de literatura. Hasta aquí todo bien, hemos clasificado esta novela en un género narrativo claramente definido que todos podemos distinguir. El problema surge cuando intentamos comprender la totalidad de las referencias, metáforas y parábolas que impregnan la obra, pues si El hombre en el castillo es algo, desde luego que no es nada ortodoxo o definible en unas pocas líneas por los comentaristas editoriales. Voy a hacer yo mismo el esfuerzo de ir más allá en la interpretación de la obra.

a) Esta realidad paralela no es una mera invención del escritor.

b) Se trata de un espejo que muestra aquello que permanece oculto en la realidad que conocemos como habitual.

c) En este espejo reconocemos la dualidad realidad-ficción, vigilia-sueños, consciente-inconsciente, ying-yang.

d) En la realidad paralela que no es nada más que un espejo que muestra el lado complementario, existe un escritor que publica una ucronía en donde la Segunda Guerra Mundial la había ganado Estados Unidos, llamada La langosta se ha posado.

e) Descubrimos de esta forma a través del espejo que quien ganó la Segunda Guerra Mundial fue nada más y nada menos que el fascismo, quedando el nombre del país, el nombre de la ideología en segundo lugar, uniéndose ficción con realidad, la aparencia con la la esencia, en el satori; el conocimiento del lector.

Las Universidades: la mentira como religión

En el inicio de la crisis económica actual, las televisiones entrevistaban a prestigiosos economistas que defendían que la única solución a la crisis de la deuda era el gasto público para que el dinero siguiera fluyendo en la economía. Estas recomendaciones están avaladas por la teoría económica de Keynes, el dogma aceptado sin discusión en las universidades. Esta receta económica es la que se impuso en la época de la Gran Depresión de los años treinta, en el conocido New Deal que promulgó el presidente de los Estados Unidos Roosevelt. Históricamente ha quedado avalada la teoría de Keynes, pues la Gran Depresión se solucionó con obras públicas faraónicas que proporcionaban trabajo a los desempleados.

Lo que no se dice es que el New Deal, a parte de no solucionar la economía estadounidense, desembocó en la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. La otra mentira institucionalizada es la del ataque japonés a Pearl Harbor, que supuso la entrada oficial de los Estados Unidos en la guerra. Y digo oficial, porque Estados Unidos llevaba tiempo suministrando armamento a los aliados, combatiendo con los submarinos alemanes, y estableciendo una política hostil a los intereses de Japón en el Pacífico. Puedes encontrar más información sobre las causas reales del ataque de Perl Harbor en esta página, junto a la política americana de antes, durante y después de la guerra.

La Gran Depresión NO se solucionó con gasto público. Se esquivó el problema con la mayor guerra que ha vivido la humanidad hasta el momento, paralizando por decreto la economía civil para desarrollar en exclusividad la economía de guerra, una economía que evidentemente no tiene nada que ver con la libertad individual ni el libre mercado. Las Grandes Corporaciones fueron las beneficiadas de aquella economía con los contratos del gobierno, y la libertad que en teoría decían defender los Estados Unidos quedó subyugada después de la guerra por los intereses de la industria que sí había sobrevivido el New Deal con enormes beneficios: el complejo industrial militar.

En este video El rap de Hayek y Keynes entenderás qué sucede con la teoría keynesiana del gasto público y el sistema actual bancario de reserva fraccionaria y bancos centrales. Algo que un niño de cinco años puede entender; que no puedes gastar más de lo que tienes o podrás devolver, es algo que no entra en la cabeza a los catedráticos de nuestras prestigiosas universidades, así que mejor piensa por ti mismo de una vez, y deja de empollar sin más los temarios que te obligan a estudiar en el colegio…

Y si quieres profundizar en la teoría económica que defiende el personaje de Hayek en el video, puedes leer el siguiente post de mi otro blog sobre filosofía y pensamiento: Los doctos. El problema de la dogmatización universitaria no es nuevo. Los grandes filósofos y pensadores de finales del s.XIX ya chocaron con estos muros…

 

La soledad del corredor de fondo

La soledad del corredor de fondo es un relato de Alan Sillitoe. Narrado en una cruda primera persona descubrimos los pensamientos de un adolescente de un barrio obrero de Inglaterra que ha ido a parar al reformatorio por robar en una panadería. Se le da bien las carreras de fondo, y la política del centro es la de reinsertar a los jóvenes que han quebrantado la ley mediante la dura disciplina de la competición deportiva. Pero nadie sospecha allí dentro que las cosas en la realidad no funcionan como deberían…

»…
No, no les conseguiré esa copa, por más que el estúpido cretino que se retuerce el bigote tenga puestas todas sus esperanzas en mí. Porque, ¿qué significa esa esperanza estúpida?, me pregunto. Trot-trot-trot, slap-slap-slap, sobre el arroyo y bosque adentro, donde es casi de noche y todas las puñeteras ramitas escarchadas se me clavan en las pantorrillas. Me importa un bledo ganar ese trofeo, solo le importa a él. Le resulta tan importante como lo sería para mí si cogiese el boletín de las carreras de caballos y apostase por un jamelgo que ni siquiera conociese, que no hubiera visto nunca y ni puñeteras ganas que tendría de hacerlo. Esto es lo que significa para él que yo gane. Pero yo voy a perder esa carrera porque yo no soy un caballo, y se lo haré saber cuando esté a punto de largarme —eso si no me las piro incluso antes de la carrera. Como que hay Dios que lo pienso hacer. Soy un ser humano y tengo pensamientos secretos y una maldita vida interior que él ni siquiera sabe que está allí, y nunca lo sabrá porque es estúpido. Supongo que esto os hará reír por lo bajinis, que yo diga que el director es un estúpido hijoputa, cuando apenas sé escribir y él al revés, lee y escribe y suma como un puñetero catedrático. Pero lo que digo es la pura verdad. Él es un estúpido y yo no lo soy; porque yo soy capaz de ver dentro del alma de la gente de su clase, y él no ve una mierda en los de la mía. Ambos somos astutos, eso lo admito, pero yo lo soy más. Y al final acabaré ganando aunque me muera en el talego a los ochenta y dos tacos, porque le sacaré más diversión y chispa a mi vida que él a la suya. Lo juro. Se habrá leído miles de libros de cabo a rabo, me imagino, y por lo que sé, incluso habrá escrito unos cuantos él solito, pero estoy segurísimo, tan seguro como que estoy aquí sentado, de que lo que estoy garabateando yo ahora vale mil veces más que lo que él llegará a garabatear nunca.
…«

 

Apocalypse Now

El fin de semana no había salido tal y como me habría gustado. Era Domingo al mediodía, y todavía notaba los daños colaterales del alcohol que había tomado durante la noche. Ella se había mostrado indiferente ante mí. Aquella no era precisamente la reacción que yo esperaba le hubiese producido la poesía que le había mandado con anterioridad a su correo electrónico. Cabía pero, la posibilidad de que todavía no hubiese abierto el correo. Ella estaba ahora conectada para chatear en la red social, y le abrí un privado.

-Hola, com estàs?
-Bé y tu?
-Bueno.. de ressaca…
-Jaja. Jo també una miqueta…
-Has vist el mail?
-Quin mail?
-Et vaig enviar un correu amb una de les cançons que vaig escriure.
-Ah. Pues no, no l’he mirat.

Esperé a que tuviera tiempo para leerlo.

-Què tal? Què t’ha semblat?
-Bé, está bé…
-Algun consell? Tu tens més experiència que jo escrivint cançons… segur que em pots ajudar…
-Bé, es una mica massa curta.
-Vale. Miraré de completar-la.

Me tomé una ducha, y luego volví a hablar con ella.

-Escolta, havia pensat en mirar una peli ara a casa amb el projector… si vols venir ja saps.
-No no, tinc coses per fer.
-Ok. Després em passaré pel bar a mirar el partit del barça suposo.
-Vale, ens veiem allà.

Miré las pelis que tenía, y me vi con las agallas de mirar Apocalypse Now, la versión extendida del director. Alguna vez había visto trozos que me cautivaron, pero nunca la había visto completa. Y me había comprado el DVD para gozar de ella en la gran pantalla con mi equipo de audio. Era una peli bélica del año 79, el mismo de mi fecha de nacimiento. La década de los setenta supuso una revolución en los teatros de cine, en donde jóvenes directores innovaban tanto en criterios artísticos como en las temáticas. EEUU, cuna de aquella revolución, vivía internamente la contradicción de las políticas belicistas de la cúpula de poder, con la emancipación de la contracultura hippie que ahora usaba el séptimo arte para denunciar aquella absurdidad que fue la guerra del Vietnam. Pero había muchas más cosas en aquella película. Como en las grandes obras de la literatura universal, no solamente explicaba una historia, un juego entre personajes, sino que los personajes eran también un vehículo para hablar de otras cosas. Para hablar de la vida, de política, de psicología. Las imágenes de los helicópteros rociando Napalm por las mañanas de la selva vietnamita, y de los generales haciendo surf entre las bombas se alternaban con largos monólogos de Martin Sheen navegando por el río de la jungla mientras hojeaba el informe de su objetivo a liquidar: un general condecorado con matrículas de honor en la academia de West Point, con un curriculum admirable, que había desertado del ejército americano, y ahora había creado su reino particular en medio de aquella caótica y lamentable guerra. Aquella película desgarraba por dentro cualquier reminiscencia de decencia en la reciente historia de la humanidad. La crudeza de la guerra se alternaba con la locura de los hombres y las mujeres que se habían visto atrapados en ella. Solamente a través de los pensamientos de un asesino de los servicios secretos de la inteligencia militar se podía vislumbrar algunos resquicios de sentido común. Un sentido común que al final prevalece, estableciéndose una comunicación total entre el general rebelde y su verdugo, que deja para el espectador la no fácil tarea de sacar las conclusiones finales.

Todavía aturdido por la que era una de las mejores películas de la Historia del Cine, fui a mi bar habitual para mirar el partido del Barça con mi amigo. Ella estaba en una mesa con sus amigas, y la saludé al pasar por su lado. Después de devolverme el saludo y la sonrisa, se giró, y empezó a jugar con su móvil. De vez en cuando apartaba la mirada de la pantalla de televisión, que se me iba hacia ella. Notaba algo distinto. Algo indescriptible que me gustaba.

El día siguiente era lunes, y fui al trabajo en la Corporación Internacional. Por desazón mía, mi superior me comentó que el martes tenía que desplazarme a Francia a hacer un tipo de trabajo que aborrecía, y  que no era la razón por la que yo había entrado en aquella empresa: vigilar y controlar una instalación provisional de osmotización de agua. La falta de comunicación entre el cliente, una de las acerías más importantes del mundo, y nuestra empresa, causó una infinidad de problemas técnicos que repercutían en una dedicación a tiempo total de los técnicos que estábamos allí. Incluso de noche nos teníamos que desplazar a la planta industrial para solventar las emergencias. Una dedicación total no remunerada por la política de empresa, solventando las consecuencias de una pésima organización del trabajo que recordaba nada más y nada menos que el caos en la planificación de la guerra del Vietnam que hizo desertar al brillante general Marlon Brando en Apocalypse Now. Estuve a punto en varias ocasiones de desertar yo de la Corporación Internacional que me tenía subyugado trabajando 24 horas al día a mil kilómetros de mi casa. Pero tenía un alquiler que pagar, y unos gastos corrientes que sufragar. Y España ya estaba en crisis, y conseguir trabajo no era tan fácil como en cinco años atrás. Tuve dos veces la tentación de dirigirme al aeropuerto de Bruselas para coger el primer vuelo para casa, y me desahogaba gritando por teléfono a mi superior, que tuvo la habilidad de calmarme, y al final pude aguantar los diez días seguidos de mi estancia en la acería. Pero en las noches de guardia con la calefacción de mi coche, canalizaba mi rabia escribiendo canciones, poemas que se hacían solos. Todo mi ser estaba conectado con el papel y el boli, las rimas fluían con fuerza, los conceptos se aparejaban, y bailaban. Maldecía cuando me venían las rimas, y no las podía apuntar porque estaba conduciendo.

Una pequeña empresa familiar

Yo tenía claro que quería crear una empresa, pero no tenía dinero. Había terminado la carrera de Ingeniero Técnico mientras trabajaba a tiempo parcial de lo que encontraba que me permitiese cierta flexibilidad horaria, y así poder tener tiempo de estudiar cuando lo requería la ocasión. Después de obtener algo de experiencia en alguna empresa de instalaciones industriales, yo todo ingenuo fui al banco a explicarles mi proyecto. Pero me dijeron de forma muy amable que no les interesaba. Por aquel entonces, España se encontraba de lleno en el boom inmobiliario y preferían dar hipotecas. Los banqueros preferían invertir su dinero en casas que en jóvenes emprendedores con nuevas ideas y creatividad.

Ante la negativa del sector financiero a mi proyecto personal, decidí enfocar mis esfuerzos en algo que se me daba bien. Formarme, para tener unos conocimientos, un valor añadido a mi trabajo que me hiciesen destacar y ganar algo de estabilidad y autonomía personal, aunque tuviese que seguir trabajando a cuenta de otros. Nunca se sabía. Con el tiempo quizás también vería la oportunidad de establecerme por mi cuenta. Me hice Programador Industrial, completando los conocimientos teóricos de la carrera con unos cursos a distancia en aplicaciones prácticas, junto con unos pinitos en  empresas privadas del sector.

Y entonces llegó el momento que tanto esperaba, y conseguí por fin un trabajo bien remunerado como Ingeniero-Programador en una pequeña empresa familiar de Terrassa, la cuna del sector textil español. Aquel puesto ya me daba la suficiente estabilidad como para ir a vivir solo en un piso. Dejé la habitación que compartía con mis amigos, y me fui a vivir en el pueblo de al lado, Rubi. Eligí Rubi, pues allí los precios eran mas baratos, y además estaba más cerca del trabajo que ahora tenía en Terrassa.

La empresa la había creado un señor proveniente de Aragón en los años ochenta, en plena efervescencia del sector textil. La empresa hacía la parte eléctrica y de programación de las máquinas. Aquella empresa ya había pasado, antes de que entrase yo, por la crisis de los noventa y por la deslocalización del textil catalán por causa de la llamada globalización y la insuperable competencia China, que inundaba los puertos de Europa con oleadas de ropa a precios irrisorios. Esto arruinó al sector textil europeo, que se tuvo que adaptar a los nuevos tiempos únicamente creando diseño y vendiendo una marca, produciendo más barato en los países en vía de desarrollo a base del semiesclavaje de sus trabajadores, consentido por gobiernos Comunistas. Unos Gobiernos que usaban políticas monetarias laxas destinadas a hundir el sector productivo en los países desarrollados anclando a un valor por debajo del real al yuan Chino respecto del dólar estadounidense. Éstas dos  políticas causaron el seísmo que provocaría el tsunami que anegó a los antiguos productores del viejo continente, e incluso del nuevo. Las políticas de los chinos favorecían sus exportaciones, y al mismo tiempo desestabilizan las balanzas comerciales del primer mundo.

Pues como iba diciendo, la pequeña empresa familiar en la que caí había podido superar la caída del sector textil en Terrassa, y ahora yo me dedicaba a diseñar los cerebros de extrusionadoras de plástico y túneles de criogenización de alimentos entre otros. Recuerdo que la hija del jefe, Helena, me atraía bastante. Era de la misma edad que yo, y su padre le había ido dando paulatinamente más responsabilidad en la empresa. Recuerdo tardes en las que yo estaba probando los cuadros eléctricos con el jefe, y ella se quedaba mirando como una niña tímida en la escalera. Me gustaba. Y mis fantasías enseguida empezaron a volar. Yo sabía que yo le caía bien a su padre. Aquella era una oportunidad para dar un salto, el Golpe o braguetazo, como se dice coloquialmente. Pasar por encima de mi superior, el jefe de Oficina Técnica, y también del prepotente jefe de Taller, que usaba su avanzada edad para imponer al primero sus criterios, aunque aquellos no se correspondiesen con razones lógicas ni de eficiencia. Mi mente volaba con esas ideas cada día, mientras al coincidir con ella a solas, me aproximaba cariñosamente entre sonrisas medio contenidas.

Pero por desgracia para ambos, en el escenario económico-político internacional las cosas habían evolucionado ya bastante desde las deslocalizaciones, y los gobiernos del primer mundo habían encontrado la panacea imprimiendo dinero y manteniendo la economía a base de crédito.

La crisis de la deuda empezó en el año 2007 con las hipotecas subprime golpeando con fuerza al sector inmobiliario del primer mundo. Yo pensé que no me afectaría, pues estaba en un sector industrial que nada tenía que ver con la construcción de viviendas. Pero no por última vez, me equivocaba. Más de una década de crédito fácil y barato habían acomodado y adormecido a todos los sectores económicos del país. Antes de intentar ajustar las cuentas de las empresas con mejoras estructurales y organizativas, cambios estratégicos o apostar por nuevas ideas, ¿Quién no se sentía tentado de ir al banco y simplemente, pedir otro crédito? Mi empresa ya era adicta a esta droga. Aún poseyendo trabajo y clientes, cuando se agotó la botella de suero que inyectaba crédito por la vena a las empresas, la dependencia ya era fuerte. Y se acabó de golpe sin apenas dar tiempo de reacción a los pobres pequeños empresarios, que ya no veían ni siquiera desde que lado les llegaban las impietosas bofetadas.

Al cabo de un año de haber entrado yo, la empresa de pronto se vio incapaz de pagar nuestras nóminas, y estuvimos tres meses de visitas a bufetes de abogados sin ver ni un duro. Antes del cataclismo pero, la dirección de la pequeña empresa hizo un cambio de rumbo con la intención de amarrar el buque. El jefe, que se veía desbordado por la situación, se retiró definitivamente del puesto, y cedió su lugar a su hermano, que llevaba una fábrica de cartones. Pero aquel era un sector que evidentemente, no tenía absolutamente nada que ver con el nuestro. La ignorancia de ese hombre terminó de hundir la empresa. Helena, que se suponía que tenía que ocupar el cargo de directora, quedó totalmente anulada por el carácter duro de su tío. En el momento de formalizar el cambio en la dirección, nos hicieron una charla, donde entre otras cosas nos dijeron:

-Estamos en problemas, y vamos a hacer algunos cambios en la empresa. Hablaremos con cada uno de los trabajadores, y le pediremos su opinión sobre el trabajo, cosas que piensa que se pueden mejorar en cuanto a la organización, y entre todos saldremos de esta.

Nunca hablaron con ninguno de los trabajadores. Es más, Helena, que antes era afable, cariñosa, comprensiva y dialogante, se transformó en un hombre rígido, castigador y autoritario. Dejó, por tristeza nuestra de los trabajadores, de hacer funcionar su hemisferio derecho cerebral, el femenino. Supongo que el miedo pudo con ella, y simplemente se dedicó a hacer de mediador entre su autoritario tío y nosotros, siendo el brazo ejecutor de una política que era simplemente, inadecuada en nuestro sector empresarial.

La empresa cerró, y yo no supe nada más de Helena. Al cabo de unos meses fue cuando empecé a trabajar en una gran Corporación Internacional, que misteriosamente y ante mi asombro, no sólo no tenía ningún problema con el crédito, sino que a golpe de maletines llenos de dólares iba adquiriendo empresas menores de su sector, creando así un monopolio de facto.

Pero esta es ya otra historia…

Pensamiento S.XXI

He escrito algo sobre la Guerra Civil Española. Recuerdo cuando tenía 15 años, que engullía unos libritos que se publicaron para concienciar al pueblo español sobre política. Más de treinta años de dictadura franquista habían intentado borrar de la conciencia del público español, a la política. En la transición democrática, antes del golpe de estado simulado del veintitrés de febrero, hecho con el claro motivo de causar miedo y de que las reformas se contuvieran, se publicaron unos libros magníficos, que mi padre había guardado. Aquellos libros hablaban sobre el anarquismo, el marxismo-leninismo, el trotskismo, el concepto de ser de “izquierdas”, el concepto de ser de “derechas”, sobre la base ideológica del fascismo, sobre lo sucedido durante la guerra civil, sobre el socialismo, el liberalismo, la falange, nacionalismos, así como de los distintos partidos y asociaciones políticas que habían formado la reciente historia de España, antes de la prohibición de éstos por parte del dictador Franco.

En segundo de BUP, el mejor profesor que tuve en el instituto, nos había dicho:
La información es poder
Yo había hecho mía aquella frase, y leía cada día el periódico El País que compraban mis padres, y me culturizaba en la historia y las corrientes de pensamiento del S. XX, una asignatura que simplemente, no se daba. Era inexistente en los centros educativos. Lo único que te llegaba, a modo simplista, era que hubieron unos malos muy malos que eran los nazis alemanes, que quisieron sembrar el mundo de caos y destrucción, pero que por suerte, el mundo civilizado se unió, y acabó con la crueldad de los alemanes y de los japoneses. Entonces, las fuerzas vencedoras, los estalinistas y las democracias capitalistas entraron en lo que se conoce como la guerra fría. Después de que la URSS cayese, las “izquierdas” se quedaron sin rumbo, y pareció ser que el capitalismo democrático era la única manera de organizar la sociedad de una forma coherente.

Pero yo leía… y leía… y sigo leyendo…

Me fascinaba lo sucedido durante la guerra civil española. Quizás no ha habido una sola guerra en la historia de la humanidad en donde hayan confluido tantas ideologías distintas. Todas las facciones políticas de la reciente historia de la humanidad se alzaron en armas en suelo español, antes de la última Gran Guerra. Evidentemente, España fue solo un teatro de fuerzas que se peleaban en territorio internacional. Pero allí pasó algo. Un germen que tanto Comunistas-estalinistas como Fascistas-capitalistas machacaron a la primera ocasión. Estoy hablando del anarquismo colectivista. Nunca en la historia reciente de la humanidad, un país desarrollado se había empezado a organizar en forma de cooperativas autogestionadas como lo hizo la Catalunya de la guerra civil. No voy a hacer una apología de aquel anarquismo, pues no soy anarquista – además, los dirigentes anarquistas de aquel periodo se comportaron en realidad y en la práctica como verdaderos fascistas-. Lo que quiero remarcar es que aquel nuevo movimiento arrancó con mucha fuerza en Catalunya, y se encontró rápidamente aplastado entre el comunismo centralizado y autoritario estalinista(o otra forma de fascismo encubierta) y el fascismo-capitalista internacional.

Yo leía y leía, me culturizaba, pero siempre encontraba que faltaba algo en el conocer humano. Y curiosamente, aquel algo era lo más importante de todo conocer humano. El conocer la naturaleza del hombre. Las discusiones sobre política, y como se tenía que organizar la sociedad eran estériles, fútiles, superficiales, si no se tenía en cuenta al hombre como lo que era: un hombre –me refiero a la especie humana en general, hombre y mujer, pues no hay una palabra que aglutine los dos sexos en que se divide la especie humana en sí-.

Éste es el dilema del ser humano en el S. XXI. Una vez el positivismo se ha visto inútil para llevar la felicidad a los hombre y mujeres, desembocando en una crisis mundial –económica, de valores, y de respeto hacia las instituciones en general-, ha llegado el momento de sentarse, y reflexionar sobre lo que estamos haciendo como individuos, cuales son nuestras creencias, si son válidas para nuestro día a día, o son un producto de la educación que hemos recibido, y la gran pregunta: ¿Qué queremos? cobra especial relevancia en el ser humano del momento actual.

Pero claro… como en todo cambio, las antiguas recetas y dogmas… no sirven. Solamente la gente que es capaz de pensar por sí misma tiene alguna idea al respecto…

La revolución de octubre de 1934

En el octubre de 1934 se produce un intento fracasado de revolución obrera en la República Española, como reacción a la derecha reaccionaria que se encuentra en el poder en aquel entonces y a la pérdida de bienestar de las clases trabajadoras. Es un hecho que se tiene que englobar a nivel internacional dentro de la crisis de los treinta, junto a la Gran Depresión de los Estados Unidos, dónde una gran parte de la población del primer mundo estaba sumida en la pobreza y pasaba hambre. Una época difícil que quedó inmortalizada precisamente gracias al escritor estadounidense John Steinbeck con su novela Las uvas de la ira, que explica las peripecias de una familia rural que pierde sus propiedades acosada por las deudas contraídas con los bancos. El hambre y la miseria están presentes en esta genial obra, que nos permite sumergirnos en uno de los episodios mas tristes de la Historia del S.XX, aunque la genialidad del escritor hace que presenciemos también, la voluntad de vivir y de luchar de sus protagonistas, todo envuelto en un halo orgánico de una sutil belleza.

En España, como en toda Europa, las cosas no estaban mucho mejor, y la clase trabajadora había visto bajada sustanciamente sus condiciones de vida.

Sindicalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, reformistas, y progresistas en general, estaban en estado de ebullición, con las masas dispuestas a organizarse y a luchar por cambiar su estado de miseria y opresión. En Catalunya, se añade también la defensa de su lengua y su hecho diferencial, pocas veces reconocido por el centralismo del estado Español. Lluis Companys i Jover era el presidente de la Generalitat Catalana, representando a una mayoria catalanista de izquierdas que le habían colocado allí en las urnas. Una mayoría en Catalunya que por aquel entonces chocaba con el gobierno centralista y reaccionario del Estado Español. En medio de una huelga general, Lluis Companys declara unilateralmente el Estado Catalán , inscrito peró, en una República Federal Española. Durante la huelga de octubre del 34, muchos trabajadores en todo el territorio español estaban dispuestos a ejercer la revolución, pero los líderes de las distintas facciones obreras o progresistas no supieron o no quisieron ver la oportunidad de aquella huelga general. Pero hay un hecho que marcaría un antes y un después, sin el cual la cruenta Guerra Civil Española no hubiese tenido razón de ser, y probablemente el alzamiento militar de Franco del 1936 hubiese quedado en un simple golpe de estado. La intentona de revolución separatista de Lluis Companys fracasó por culpa de una pésima organización al mismo día siguiente, siendo la Generalitat rodeada por los militares del ejército, dejando unos cuarenta muertos.

El hecho crucial deviene pero, en Asturias, dónde los sindicatos de los mineros se unen, y alargan la lucha durante semanas. Asaltan las casernas de la Guardia Civil con su dinamita, y consiguen hacerse el control de las fábricas. Entonces pasan a fabricar su propio armamento, que incluye toscos carros de combate blindados, para hacer frente al Ejército Español, comandado precisamente por Franco. Ante la feroz lucha sólo son enviados a primera línia de combate las tropas marroquíes y regulares para luchar contra los mineros. Un hecho también significativo en aquel conflicto bélico que se cobró más de tres mil vidas, es que los dirigentes políticos y sindicales quedaron en clara evidencia huyendo, traicionando a su base una vez empezó la batalla. Pero las causas defendidas tenían más peso que el carisma o la capacidad oratoria de aquellos “líderes”, y los obreros se organizaron de forma espontánea para continuar con la revuelta, incluso haciendo prisioneros a sus anteriores líderes. Al cabo de quince días la revuelta fue sofocada, pero creó el precedente a nivel nacional de la posibilidad de hacer frente incluso al Ejército Español, algo que sin duda llevó a la guerra a la inmensa mayoría de las clases populares de toda España cuando Franco hizo el golpe fascista casi dos años más tarde, hecho que alargaría la Guerra durante tres años.

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