La revolución de octubre de 1934

En el octubre de 1934 se produce un intento fracasado de revolución obrera en la República Española, como reacción a la derecha reaccionaria que se encuentra en el poder en aquel entonces y a la pérdida de bienestar de las clases trabajadoras. Es un hecho que se tiene que englobar a nivel internacional dentro de la crisis de los treinta, junto a la Gran Depresión de los Estados Unidos, dónde una gran parte de la población del primer mundo estaba sumida en la pobreza y pasaba hambre. Una época difícil que quedó inmortalizada precisamente gracias al escritor estadounidense John Steinbeck con su novela Las uvas de la ira, que explica las peripecias de una familia rural que pierde sus propiedades acosada por las deudas contraídas con los bancos. El hambre y la miseria están presentes en esta genial obra, que nos permite sumergirnos en uno de los episodios mas tristes de la Historia del S.XX, aunque la genialidad del escritor hace que presenciemos también, la voluntad de vivir y de luchar de sus protagonistas, todo envuelto en un halo orgánico de una sutil belleza.

En España, como en toda Europa, las cosas no estaban mucho mejor, y la clase trabajadora había visto bajada sustanciamente sus condiciones de vida.

Sindicalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, reformistas, y progresistas en general, estaban en estado de ebullición, con las masas dispuestas a organizarse y a luchar por cambiar su estado de miseria y opresión. En Catalunya, se añade también la defensa de su lengua y su hecho diferencial, pocas veces reconocido por el centralismo del estado Español. Lluis Companys i Jover era el presidente de la Generalitat Catalana, representando a una mayoria catalanista de izquierdas que le habían colocado allí en las urnas. Una mayoría en Catalunya que por aquel entonces chocaba con el gobierno centralista y reaccionario del Estado Español. En medio de una huelga general, Lluis Companys declara unilateralmente el Estado Catalán , inscrito peró, en una República Federal Española. Durante la huelga de octubre del 34, muchos trabajadores en todo el territorio español estaban dispuestos a ejercer la revolución, pero los líderes de las distintas facciones obreras o progresistas no supieron o no quisieron ver la oportunidad de aquella huelga general. Pero hay un hecho que marcaría un antes y un después, sin el cual la cruenta Guerra Civil Española no hubiese tenido razón de ser, y probablemente el alzamiento militar de Franco del 1936 hubiese quedado en un simple golpe de estado. La intentona de revolución separatista de Lluis Companys fracasó por culpa de una pésima organización al mismo día siguiente, siendo la Generalitat rodeada por los militares del ejército, dejando unos cuarenta muertos.

El hecho crucial deviene pero, en Asturias, dónde los sindicatos de los mineros se unen, y alargan la lucha durante semanas. Asaltan las casernas de la Guardia Civil con su dinamita, y consiguen hacerse el control de las fábricas. Entonces pasan a fabricar su propio armamento, que incluye toscos carros de combate blindados, para hacer frente al Ejército Español, comandado precisamente por Franco. Ante la feroz lucha sólo son enviados a primera línia de combate las tropas marroquíes y regulares para luchar contra los mineros. Un hecho también significativo en aquel conflicto bélico que se cobró más de tres mil vidas, es que los dirigentes políticos y sindicales quedaron en clara evidencia huyendo, traicionando a su base una vez empezó la batalla. Pero las causas defendidas tenían más peso que el carisma o la capacidad oratoria de aquellos “líderes”, y los obreros se organizaron de forma espontánea para continuar con la revuelta, incluso haciendo prisioneros a sus anteriores líderes. Al cabo de quince días la revuelta fue sofocada, pero creó el precedente a nivel nacional de la posibilidad de hacer frente incluso al Ejército Español, algo que sin duda llevó a la guerra a la inmensa mayoría de las clases populares de toda España cuando Franco hizo el golpe fascista casi dos años más tarde, hecho que alargaría la Guerra durante tres años.

Publicado el 02/11/2012 en Economía, Guerra Civil Española, Historia, Política y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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