Aníbal

Aníbal juró ante su padre dar su vida por la lucha contra Roma. Uniendo a tribus ibéricas y galas, llegó a las mismas puertas de la ciudad que más tarde sería el mayor imperio de occidente. Aníbal era uno más de los soldados. De hecho, muchos de ellos fueron sus maestros, cuando él era todavía un niño. Comía con ellos, dormía con ellos, sufría con ellos. Usando la inteligencia, revolucionó las tácticas militares, y en clara inferioridad numérica, masacraba una y otra vez a las numerosas y disciplinadas legiones romanas, hasta poner en jaque al Imperio, llegando a las puertas de la ciudad. Pero aquella ciudad era ya poderosa. Se recuperó del golpe moral, y resistió.

Aníbal finalmente fue derrotado, y occidente vivió la romanización. Aníbal, retirado en la soledad, aceptó la derrota, y se tomó el veneno que acabaría con su vida, y con la lucha contra Roma.

Publicado el 20/04/2013 en Historia. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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