¿Por qué las editoriales no quisieron publicar La Conjura de los Necios?

La Conjura de los Necios es la obra maestra del escritor estadounidense John Kennedy Toole. En este post voy a realizar un análisis de las delicadas circunstancias que rodearon al escritor y su obra. No pretendo hacer un repaso enciclopédico del asunto. Para esto está la wikipedia con un artículo detallado con su vida y obra.

En este post voy a interpretar los hechos conocidos, y a dar mi opinión de lo que ocurrió entre bambalinas, aquello que difícilmente se puede probar por artículos en la prensa o por el testimonio de otras personas implicadas en el caso.

Para quien no conozca nada del autor y su obra, solo hay que decir lo siguiente: al finalizar su obra maestra, no encontró ninguna editorial que estuviese dispuesta a publicarla, y terminó suicidándose tras un periodo de depresión y crisis personal. Doce años más tarde, su madre consigue al fin que un pequeño editor la publique, e inmediatamente obtiene un éxito abrumador.

La Conjura de los Necios se escribe en los años sesenta en Estados Unidos. Al finalizar la segunda guerra mundial, se disputan el control del globo terráqueo la URSS y América del Norte en el periodo conocido como la Guerra Fría. Estados Unidos, aún defendiendo el principio de libertad de expresión y de prensa que lo diferencia teóricamente del modelo Stalinista de la URSS, empieza la caza de brujas a los artistas llamados comunistas por considerarlos antipatriotas(ver macarthismo en la wikipedia). Evidentemente, este proceso en la práctica se usa para silenciar las voces que van en contra de la mentalidad tradicional y puritana de los Estados Unidos. Ahora vamos a ver qué nos encontramos en La Conjura de los Necios:

En clave de humor, nos encontramos con un personaje detestable(Ignatius), que emprende una cruzada personal y alocada para cambiar la sociedad, la que él considera que se ha pervertido y navega en un insoportable nihilismo.

Bien. Está en clave de humor, y el lector se ríe de las bobadas de Ignatius, de sus visiones kafkianas, y de su loca cruzada. Pero la interacción con los distintos personajes en la trama nos muestra, usando personajes altamente estereotipados y identificables en nuestra sociedad, que aquí el único loco no es Ignatius. Vamos a realizar un respaso a los personajes con más carga simbólica:

Myrna Minkoff: Expareja de Ignatius, su media naranja, es una joven idealista de buena familia con contactos en el mundo del arte y la cultura, de tendencia ideológica hippie.

Gus Levy: Hereda una fabrica de pantalones, pero todavía no ha solucionado sus conflictos con su padre, lo que le provoca una aversión incontrolable el hecho de ejercer de forma responsable la dirección de la fábrica. Entonces la abandona a una serie de personajes cual más estrambótico y patético.

Sra. Levy: Mujer de Gus Levy. Ama de casa de la alta sociedad que se distrae haciendo cursos por correspondencia del psicoanális de Freud. El matrimonio no se traga mutuamente, y sus discusiones al amparo de las teorías freudianas son de lo más ácido y contundente de la novela. La Mujer entrometida que se piensa que lo sabe todo por el simple hecho de haber estudiado Freud queda retratada, al igual que la nueva religión que deviene el psicoanálisis. Sus hijas se largan de casa a la mínima ocasión.

Claude Robichaux: viudo que corteja la madre de Ignatius, pero ella es muy tímida y tiene la autoestima por los suelos por culpa de las locuras estrafalarias de su hijo. La amiga de la madre de Ignatius hace de alcahueta. El viudo tiene una buena pensión de la empresa pública de los ferrocarriles, argumento que usa la alcahueta(Santa) para emparejarlo con la madre de Ignatius. Es el típico hombre tradicional y patriota que es convencido por el macarthismo en la lucha contra el comunismo. La ácida ironía radica en que él se beneficia de una abultada pensión de una gran empresa estatal.

Lana Lee: lleva un negocio(léase prostíbulo), y vende fotografías eróticas de ella misma en la salida de los colegios.

Darlene: Puta barata que aspira a tener clase, pero ella es un poco corta y Lana le tiene que bajar sus aires de grandeza y explicarle cuatro cosas sobre el erotismo femenino.

Y me dejo muchos personajes secundarios aunque igualmente hilarantes y significativos, pero tengo que dejar algo para incentivaros a leer la novela, amigos 😉

Pero con esta breve pincelada tenemos la instantánea de la magnitud subversiva de la obra, algo que las editoriales con el miedo al macarthismo no se atrevieron a publicar, ni hasta doce años después de la muerte del autor.

¿Pero alguien se piensa que el espíritu de John Kennedy Toole murió con él?

Publicado el 19/08/2014 en Guerra Fría, Política y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Hola! Te escribo desde Casa del Lector, un centro cultural en Matadero Madrid porque el próximo 9 de julio tendremos una jornada internacional de homenaje a La conjura de los necios. Quizá te apetezca asistir o difundirlo entre otras personas que se entusiasmaron por esta novela y su genial protagonista! Aquí te dejo la información: http://casalector.fundaciongsr.com/2364/Ignatius-Day-Una-celebracio

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